Endometriosis y nutrición

¿Qué es la endometriosis? ¿Cómo ayuda la nutrición?

¿QUÉ ES?

La endometriosis es una de las enfermedades ginecológicas benignas que más afecta a mujeres en edad reproductiva. Se define como la presencia de tejido endometrial fuera del útero (Giudice, 2010).

Según Dunselman et al. (2014), los síntomas pueden ser los siguientes: dismenorrea (menstruación dolorosa), dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales), disuria (dolor durante la micción), dolor pélvico o infertilidad.

La endometriosis también se puede manifestar de forma asintomática, aunque esto tiene una prevalencia menor, del 23 % (Moradi et al., 2021).

Cuando se trata de endometriosis asociada al dolor, el tratamiento se basa en la prescripción de analgésicos, antiinflamatorios y anticonceptivos orales. El uso de estos últimos es muy común, a pesar de la limitada evidencia que existe sobre sus beneficios en la endometriosis (Dunselman et al., 2014).

En cambio, los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) sí han demostrado un efecto favorable como tratamiento en la dismenorrea y, por tanto, en la endometriosis asociada al dolor (Marjoribanks et al., 2010).
 
PAPEL DE LA NUTRICIÓN

El tratamiento farmacológico y quirúrgico en la endometriosis es limitado, por lo que se le está dando importancia a la nutrición en la enfermedad. Hay numerosos estudios que evalúan la relación entre nutrición y endometriosis y el riesgo de padecerla, pero a penas existe bibliografía sobre el papel de los nutrientes en la mejora de los síntomas de dicha patología (Huijs y Nap, 2020).

Vitamina D
La vitamina D tiene efecto inmunomodulador, por lo que sería lógico que este nutriente tuviera un efecto beneficioso en la endometriosis (Voulgaris et al., 2017). Un estudio reciente de Mehdizadehkashi et al (2021) afirma que la ingesta de vitamina D en pacientes con endometriosis resultó en una mejora significativa del dolor pélvico, el ratio colesterol/c-HDL, la proteína C Reactiva y la capacidad antioxidante total.
Por otro lado, Harris et al. (2013) afirman que existe una relación inversa entre los niveles de vitamina D y el riesgo de desarrollar endometriosis. Concretamente, las mujeres que presentaron mayores niveles de vitamina D tenían un 24% menos de riesgo de desarrollar endometriosis que aquellas mujeres que presentaron niveles menores.
Voulgaris et al. (2017) sugieren que la vitamina D podría tener beneficios en la salud hormonal y la fertilidad de las mujeres con endometriosis, de acuerdo con Lerchbaum y Rabe (2014), quienes afirman que una ingesta alta de vitamina D podría ser protectora frente a la patología.

Ácidos grasos
Los ácidos grasos procedentes de las grasas animales son precursores de las prostaglandinas de la serie 2 (mediadores químicos que pueden producir los cólicos menstruales), con acción inflamatoria. Por otro lado, los ácidos grasos omega-3 son precursores de otros mediadores químicos que tienen una menor actividad inflamatoria. El ratio de la ingesta de ácidos grasos debe ser en torno a 2:1 o 4:1 (omega-6 : omega-3), pero con el elevado consumo de aceites refinados en las últimas décadas y la disminución en el consumo del pescado, se han observado ratios entre 10:1 y 20:1, incluso 50:1. Un cambio en la ingesta recomendada se asocia a un aumento en el dolor menstrual, y a desórdenes hormonales y autoinmunes en mujeres con endometriosis (Halpern, Schor y Kopelman, 2015).

Antioxidantes
Los nutrientes con capacidad antioxidante, como frutas y vegetales, contribuyen a la regulación hormonal al incrementar la excreción de estrógenos, como el resveratrol.  Las vitaminas A, C y E también tienen capacidad antioxidante, y así previenen la peroxidación de lípidos, fenómeno que contribuye al desarrollo de patologías crónicas de carácter inflamatorio (Halpern, Schor y Kopelman, 2015).

Gluten
No existe una clara evidencia de que una dieta libre de gluten mejore los síntomas de la endometriosis, aunque Marziali y Capozzolo (2015) demostraron que, junto al mismo tratamiento farmacológico, las mujeres que mantenían una dieta sin gluten presentaron menos dolor pélvico que aquellas que sí consumían gluten.

Soja
Por la naturaleza de la endometriosis, al ser una patología dependiente de los estrógenos, parece lógico que eliminar la soja (y por tanto, sus fitoestrógenos) tendrá beneficios en el curso de la enfermedad y del dolor asociado a esta, pero la cantidad de estos compuestos en la soja es relativamente baja.
Todos estos nutrientes que tienen, directa o indirectamente, propiedades antiinflamatorias pueden ser efectivos en la supresión del dolor en la endometriosis. Aun así, es pronto para poder confeccionar una dieta basada en los resultados vistos en estos estudios.
De igual forma, se tendrán que limitar aquellos alimentos que promuevan las reacciones inflamatorias. Por ejemplo, elevadas cantidades de azúcares elevan la insulina, la cual promueve la secreción de prostaglandinas (mediadores químicos que producen el dolor). De igual forma pasa con la cafeína, por lo que se deberán limitar bebidas con cafeína, energéticas, té, etc.

Encarni Sarabia Rodríguez - Alumna en prácticas en Arias Abellán Nutrición

 
BIBLIOGRAFÍA
 
Huijs, E., & Nap, A. (2020). The effects of nutrients on symptoms in women with endometriosis: a systematic review. Reproductive biomedicine online, 41(2), 317–328.
 
Giudice L. C. (2010). Clinical practice. Endometriosis. The New England journal of medicine, 362(25), 2389–2398.
 
Dunselman, G. A., Vermeulen, N., Becker, C., Calhaz-Jorge, C., D'Hooghe, T., De Bie, B., Heikinheimo, O., Horne, A. W., Kiesel, L., Nap, A., Prentice, A., Saridogan, E., Soriano, D., Nelen, W., & European Society of Human Reproduction and Embryology (2014). ESHRE guideline: management of women with endometriosis. Human reproduction (Oxford, England), 29(3), 400–412.
 
Moradi, Y., Shams-Beyranvand, M., Khateri, S., Gharahjeh, S., Tehrani, S., Varse, F., Tiyuri, A., & Najmi, Z. (2021). A systematic review on the prevalence of endometriosis in women. The Indian journal of medical research, 154(3), 446–454.
 
Marjoribanks, J., Proctor, M., Farquhar, C., & Derks, R. S. (2010). Nonsteroidal anti-inflammatory drugs for dysmenorrhoea. The Cochrane database of systematic reviews, (1), CD001751.
 
Voulgaris, N., Papanastasiou, L., Piaditis, G., Angelousi, A., Kaltsas, G., Mastorakos, G., & Kassi, E. (2017). Vitamin D and aspects of female fertility. Hormones (Athens, Greece), 16(1), 5–21.
 
Harris, H. R., Chavarro, J. E., Malspeis, S., Willett, W. C., & Missmer, S. A. (2013). Dairy-food, calcium, magnesium, and vitamin D intake and endometriosis: a prospective cohort study. American journal of epidemiology, 177(5), 420–430.
 
Lerchbaum, E., & Rabe, T. (2014). Vitamin D and female fertility. Current opinion in obstetrics & gynecology, 26(3), 145–150.
 
Mehdizadehkashi, A., Rokhgireh, S., Tahermanesh, K., Eslahi, N., Minaeian, S., & Samimi, M. (2021). The effect of vitamin D supplementation on clinical symptoms and metabolic profiles in patients with endometriosis. Gynecological endocrinology : the official journal of the International Society of Gynecological Endocrinology, 37(7), 640–645.
 
Halpern, G., Schor, E., & Kopelman, A. (2015). Nutritional aspects related to endometriosis. Revista da Associacao Medica Brasileira (1992), 61(6), 519–523.
 
Marziali, M., & Capozzolo, T. (2015). Role of gluten-free diet in the management of chronic pelvic pain of deep infiltranting endometriosis. Journal of Minimally Invasive Gynecology, 22(6), S51-S52.
 

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